El Tribunal de Casación no dice quién tiene razón: dice si el tribunal de apelación aplicó correctamente la norma. Si casa, reenvía el asunto a otro tribunal de apelación, que vuelve a juzgar. Si desestima, la sentencia impugnada se vuelve firme.
El filtrado ha adquirido una amplitud considerable: hoy, más de una sentencia de cada dos descarta el recurso sin motivación detallada. No es una validación de la sentencia impugnada, sino la constatación de que ningún motivo justifica un examen. El matiz es esencial al leer una decisión de inadmisión como la dictada el 10 de mayo de 2002 en el expediente de Antibes.
Por último, el estatus de publicación cuenta: las sentencias que sientan jurisprudencia —la del 31 de enero de 1995 sobre la cláusula resolutoria aplicada de mala fe, la sentencia «Les Maréchaux» del 10 de julio de 2007 sobre la buena fe— se publican en el Bulletin. Una sentencia inédita no tiene esa autoridad.