El Big Mac se vende en unos sesenta países, con una receta casi idéntica. Es esta homogeneidad la que, en 1986, dio a The Economist la idea de convertirlo en un instrumento de medición de los tipos de cambio.
El principio
El índice se basa en la paridad de poder adquisitivo. El periódico lo explica así: la teoría sostiene que «a largo plazo, los tipos de cambio deben evolucionar hacia el tipo que igualaría el precio de una cesta idéntica de bienes y servicios - en este caso, una hamburguesa - en dos países cualesquiera».
Si un Big Mac cuesta 6,12 dólares en Estados Unidos y 25,5 yuanes en China, el tipo de cambio «implícito» es de 4,17 yuanes por dólar. Si el tipo real es muy superior, la moneda china está, según el índice, infravalorada.
Una broma asumida
El periódico nunca ha pretendido lo contrario, y hay que hacerle esa justicia:
«El índice Big Mac fue inventado por The Economist en 1986 como una guía ligera para saber si las monedas están en su nivel "correcto". […] La burgernomics nunca se concibió como una medida precisa del desajuste de las monedas, solo como una herramienta para hacer más digerible la teoría de los tipos de cambio.»The Economist, página metodológica del Big Mac index - traducido del inglés
La broma salió mal, en cierto sentido. El propio periódico constata que el índice «se ha convertido en un estándar mundial, recogido en varios manuales de economía y objeto de al menos veinte estudios universitarios». La Review de la Reserva Federal de San Luis le dedicó en 2003 un artículo de veinte páginas, con el título «Burgernomics», que estudia las desviaciones respecto a lo que sus autores llaman la «McParidad».
Una precisión útil: nada indica que un banco central utilice este índice como instrumento de política monetaria. Lo que está establecido es que fue estudiado en una revista de investigación de la Fed de San Luis y que figura en manuales universitarios.
Los límites, reconocidos por sus autores
El principal sesgo es estructural: los precios medios son más bajos en los países pobres, porque allí el coste del trabajo es más bajo. Un Big Mac barato en Pekín no demuestra, por tanto, gran cosa. The Economist introdujo en julio de 2011 una versión corregida, que relaciona el precio de la hamburguesa con el producto interior bruto por habitante:
«Para estimar el valor de equilibrio de una moneda, utilizamos la recta de ajuste entre los precios del Big Mac y el PIB por habitante. La diferencia entre el precio previsto para cada país, teniendo en cuenta su renta media, y su precio real ofrece una mejor guía de la infravaloración o la sobrevaloración que el índice "bruto".»The Economist, 28 de julio de 2011 - traducido del inglés
Se admiten otros límites: los costes no comercializables (el sector inmobiliario), los márgenes, la publicidad, la fiscalidad, el grado de competencia local, el estatus social de la comida rápida, y el hecho de que el propio producto varíe - en la India, a falta de ternera, el índice se calcula con el Maharaja Mac. Por último, la cobertura geográfica se limita a la presencia de la cadena: en África, el índice solo cubre un puñado de países.
Los últimos valores
Según los datos publicados por The Economist en su repositorio público, la observación más reciente corresponde al 1.º de enero de 2026 y abarca 54 países y zonas. El Big Mac estadounidense sirve de referencia, a 6,12 dólares.
| País o zona | Precio convertido a dólares | Diferencia bruta con Estados Unidos |
|---|---|---|
| Suiza | 9,08 $ | +48,4 % |
| Uruguay | 8,76 $ | +43,1 % |
| Reino Unido | 7,08 $ | +15,7 % |
| Zona del euro | 7,05 $ | +15,3 % |
| Estados Unidos | 6,12 $ | referencia |
| China | 3,66 $ | −40,2 % |
| Japón | 3,03 $ | −50,5 % |
| India (Maharaja Mac) | 2,51 $ | −58,9 % |
| Taiwán | 2,47 $ | −59,6 % |
Un detalle que no lo es
Que el precio de una hamburguesa pueda servir de patrón supone una cosa: que el producto sea rigurosamente el mismo en todas partes, y que la red sea lo bastante disciplinada para que siga siéndolo. Es exactamente lo que garantiza el control del franquiciador sobre sus franquiciados - ese mismo cuyos más mínimos detalles organiza el contrato. El índice de The Economist no solo mide tipos de cambio; da fe, indirectamente, de la uniformidad de una red.
Cabe señalar por último, ya que aquí el precio es la variable: el derecho europeo de la competencia prohíbe precisamente al franquiciador imponer sus precios de venta - solo puede recomendarlos.
Un índice que la empresa no encargó
Ni McDonald's Corporation ni sus filiales participan en la elaboración del índice: no aportan ni los datos ni el método. El periódico recoge los precios anunciados, aplica el tipo de cambio y publica. El sándwich sirve de patrón porque se fabrica de forma casi idéntica en todas partes - es su estandarización, no su marca, lo que lo convierte en un instrumento de medición.
Por lo demás, el Big Mac lleva varias vidas paralelas. Es también una marca - parte de cuyo registro europeo cayó en 2024, a falta de prueba de uso suficiente, al término de un procedimiento de caducidad. Y es, para un habitante de Wisconsin llamado Don Gorske, objeto de un récord mundial homologado: más de 35.000 unidades desde 1972.