El Big Mac Index compara el precio de un mismo producto —un Big Mac— en distintos países, convertido al tipo de cambio corriente. Si el sándwich cuesta menos, una vez convertido, en un país determinado que en Estados Unidos, se dice que su moneda está infravalorada.
La idea subyacente es seria: es la paridad de poder adquisitivo. El método, en cambio, es deliberadamente rudimentario, y el periódico lo dice. Aun así, ha sobrevivido cuarenta años, ha generado una literatura académica —el término burgernomics— y ha proporcionado uno de los pocos indicadores económicos que todo el mundo entiende.