Ray Kroc no inventó el restaurante McDonald's: inventó la red. Los hermanos Richard y Maurice McDonald ya tenían, desde 1948, la cocina, el menú reducido y el «Speedee Service System». Kroc, representante de máquinas de batidos, obtiene en 1954-1955 el derecho a vender franquicias y abre en Des Plaines el restaurante que servirá de modelo.
Su aportación se resume en tres decisiones. En primer lugar, la estandarización absoluta: los mismos procedimientos, los mismos productos, en todas partes. Después, el inmobiliario, ideado por su director financiero Harry Sonneborn: el grupo toma los arrendamientos y los subarrienda a los franquiciados, lo que le asegura una renta independiente del éxito comercial de cada uno. Por último, la compra del nombre, en 1961, por 2,7 millones de dólares, suma tomada en préstamo que lo deja endeudado pero dueño de la marca.
El resto pertenece en gran medida a la leyenda, y hay que decirlo claramente: la película El fundador (2016) y la autobiografía de Kroc, Grinding It Out (1977), no son fuentes. El canon del 0,5 % prometido verbalmente a los hermanos, el sabotaje deliberado de su restaurante rebautizado «The Big M»: estos relatos circulan por todas partes, pero ningún documento público los acredita.